¿Sabías que nuestra isla grande también tiene una cordillera dentro de su territorio?
La cordillera es fundamental para el ciclo del agua y el desarrollo de toda la vida en nuestro territorio
La zona occidental de isla grande de Chiloé está atravesada por la Cordillera de la Costa, que recibe el nombre de Cordillera de Piwchen en la parte norte (hasta el lago Huillinco). Esta cordillera es “la hermana mayor” de la cordillera de los Andes, con una formación geológica de más de 220 millones de años (referencia, cómo se formó Chiloé).
La cordillera del Piwchen, y sus continuidades más al sur de la isla, son fundamentales para los ecosistemas que forman parte del ciclo del agua en Chiloé: es allí donde residen bosques antiguos de alerces, cipreses y tepuales, donde están las turberas de altura, donde nacen los principales ríos y fuentes de agua subterránea de la isla grande, y donde habitan muchas especies de la flora y fauna nativa de nuestra Wapintu Chilwe.
En la mitología chilota, el Piwchen se encarna en la figura de una serpiente voladora, “a medio camino en su formación”(referencia Bestiario), con propiedades hostiles para el ser humano. Sin embargo, desde una perspectiva ancestral, el Piwchen tiene una significación muy profunda. Por un lado, es una montaña sagrada (Mawida Piwchen), donde el Piwchen es un Ngen o fuerza guardiana de las aguas, los bosques y toda la vida sin excepción (lo que el pueblo Mapuche llama Itro Fill Mognen).
Quienes han visitado el lugar han atestiguado su forma a través de nubes serpenteantes que conectan aguas, bosques y montañas, o sintiendo la presencia de esas fuerzas guardianas en su propia reconexión con el territorio.Desde esta perspectiva, se trata de un territorio de importancia espiritual, afectiva y constitutiva de sentido de pertenencia y territorialidad para quienes habitan la Wapintu Chilwe.
“El foco en el Piwchen nos ha ayudado a ir construyendo una noción amplia de territorio/territorialidad que implica entender, valorar y reconocer las particularidades de nuestro archipiélago, así como reforzar la defensa y protección de todos nuestros cuerpos de agua.”
Para muchas personas, la Cordillera del Piwchen es la columna vertebral o el corazón de la isla grande.
El desconocimiento de su existencia y de la vida que ha albergado y sigue albergando genera consecuencias negativas, particularmente cuando se le considera “un sitio eriazo” que puede ser dinamitado e intervenido por proyectos invasivos como los complejos eólicos.
Desde AMIPA llevamos un tiempo des-aprendiendo, aprendiendo y re-aprendiendo sobre la importancia de la Cordillera del Piwchen, a través de nuestros ejercicios de mapeo, las distintas formas de conexión con este territorio, la autoformación, y el intercambio de saberes con compañerxs de otras organizaciones. El trabajo de Mawida Piwchen ha sido fundamental en este caminar.
En suma, el Piwchen es para nosotras la columna vertebral y a la vez el corazón de nuestro territorio, una totalidad contenedora que hace posible el despliegue de la vida a través de las aguas. Es una entidad que requiere respeto y protección.
